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Bioimpedancia vs antropometría: ¿vale la pena pagar miles de dólares?

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Ricardo La Rosa Sánchez - Autor

Ricardo La Rosa Sánchez

Imagen principal del artículo: Bioimpedancia vs antropometría: ¿vale la pena pagar miles de dólares?

Introducción

En la evaluación de la composición corporal suele asumirse que un equipo más costoso ofrece resultados más precisos. Mientras que una bioimpedancia profesional puede costar miles de dólares, un plicómetro representa una inversión considerablemente menor. Sin embargo, el costo y la sofisticación tecnológica no permiten determinar por sí solos cuál de los dos métodos ofrece estimaciones más precisas.

Para valorar si esa inversión está justificada, primero debemos entender qué mide cada método, cómo estiman la grasa corporal y, sobre todo, contra qué referencia se valida la exactitud de sus resultados.¿Los equipos miden directamente la grasa corporal?

La mayoría de los métodos utilizados en consulta no miden directamente la grasa corporal. En una persona viva no es posible separar y pesar la grasa; en su lugar, se estima a partir de propiedades corporales medidas y de ecuaciones basadas en determinados supuestos, lo que introduce posibles errores tanto en la medición como en la interpretación de los resultados (1,2).

La antropometría utiliza el espesor de los pliegues cutáneos y la impedancia bioeléctrica mide la resistencia y la reactancia, que serían la oposición a la corriente eléctrica y la capacidad de las células de almacenar y liberar esta corriente, respectivamente. Otros procedimientos utilizan propiedades como el volumen corporal, el agua corporal total o la atenuación de rayos X. Todos parten de una propiedad física para estimar la composición corporal mediante un determinado modelo.

Del nivel molecular al modelo de dos componentes

En el nivel molecular, el cuerpo puede dividirse en agua, lípidos, proteínas, minerales y carbohidratos.

La simplificación más habitual es el modelo de dos componentes, que divide el peso corporal en masa grasa y masa libre de grasa (1,2). Todo lo que no sea grasa, es decir, agua, proteínas, minerales, glucógeno, músculos, órganos y huesos, queda agrupado dentro de esta segunda categoría.

El problema es que la masa libre de grasa no tiene una composición idéntica en todas las personas. Su hidratación, densidad y contenido mineral pueden variar con la edad, el sexo y otras características individuales (2,3). Cuando estas propiedades se tratan como constantes, parte de esa variabilidad puede transformarse en error al estimar el porcentaje de grasa.

¿Por qué el modelo de cuatro componentes es el método criterio?

El modelo de cuatro componentes reduce estos supuestos al dividir el cuerpo en grasa, agua, minerales y proteínas. Para ello combina mediciones como el peso, el volumen corporal, el agua corporal total y el contenido mineral óseo; de este modo, incorpora información específica sobre la hidratación y la mineralización de la masa libre de grasa, en lugar de asumir que ambas son constantes.

Por esta razón se considera un método criterio o de referencia, frente al cual se evalúa la validez de otros procedimientos. No es simplemente un método más complejo; ocupa un nivel superior en la cadena de validación porque depende de menos supuestos que los métodos que se contrastan contra él.

Las ecuaciones de pliegues cutáneos, las bioimpedancias e incluso métodos sofisticados como DXA pueden compararse con modelos de cuatro componentes para determinar cuánto se desvían sus estimaciones (3). Por tanto, la pregunta relevante no es qué tan avanzado parece un equipo, sino cuánto se aproxima al método criterio. La misma exigencia debe aplicarse a una ecuación antropométrica.

¿El precio determina la exactitud?

Una bioimpedancia de alta gama puede ofrecer ventajas reales, como rapidez, automatización y mayor capacidad operativa. Sin embargo, estas características no demuestran que la grasa corporal se estime necesariamente con mayor exactitud.

Siedler y colaboradores evaluaron 15 dispositivos de impedancia bioeléctrica frente a un modelo de cuatro componentes. Entre los indicadores utilizados se encontraba el error total, que resume la magnitud global de las diferencias entre las estimaciones del dispositivo y el método criterio. Cuanto menor es este error, mayor es la proximidad global a la referencia (4).

En este estudio, la InBody H20N, valorada por los autores en unos 349 dólares, presentó un error total prácticamente idéntico al de la seca mBCA 515/514, valorada en aproximadamente 11.900 dólares. Otros dispositivos mostraron errores considerablemente mayores (Fig 1). Dentro de la propia bioimpedancia, por tanto, una enorme diferencia de precio no se tradujo necesariamente en una mayor exactitud.

Figura 1. Adaptación gráfica del error total (%) en diferentes equipos comparados con 4C (4)

Bioimpedancia frente a pliegues: ¿qué muestran las comparaciones directas?

La comparación más informativa entre bioimpedancia y pliegues consiste en aplicar ambos métodos a las mismas personas y contrastarlos con el mismo método criterio. De esta manera, las características de la población y las condiciones de evaluación afectan por igual a ambos procedimientos.

Jebb y colaboradores realizaron este tipo de comparación en 205 adultos de ambos sexos, con edades entre 16 y 78 años y un amplio rango de IMC. Frente al modelo de cuatro componentes, las diferencias individuales fueron de magnitud similar, las estimaciones de masa grasa podían diferir del modelo de referencia aproximadamente entre 7 y 8 kg, independientemente de si se utilizaba la Tanita, la bioimpedancia convencional o los pliegues cutáneos, sin ventajas claras en alguno respecto al otro (5).

Kuriyan y colaboradores realizaron otra comparación directa en adultos indios. En promedio, la bioimpedancia subestimó la masa grasa en promedio en 3,4 kg, mientras que los pliegues estimados mediante la ecuación de Durnin y Womersley, la subestimaron en 4,6 kg. Aunque el sesgo medio fue algo mayor con los pliegues, ambos métodos presentaron diferencias individuales relevantes y los autores concluyeron que ambos requerían ecuaciones específicas para la población evaluada (6).

En conjunto, estos estudios no demuestran que cualquier bioimpedancia y cualquier ecuación basada en pliegues cutáneos sean intercambiables. Sí muestran algo más limitado, pero importante: cuando ambos métodos se comparan directamente en las mismas personas frente al mismo criterio, existe una superposición considerable y no aparece una superioridad amplia y consistente de la bioimpedancia.

¿Qué muestra la comparación indirecta?

Una comparación indirecta es comparar dos métodos usando estudios distintos, porque no tenemos una comparación cara a cara en las mismas personas.

Una comparación razonable es la del estudio de Siedler para bioimpedancia y el de Nickerson para pliegues cutáneos. Ambos trabajos evaluaron adultos jóvenes y aparentemente sanos, incluyeron hombres y mujeres, presentaron un IMC medio cercano a 25 kg/m² y utilizaron un modelo de cuatro componentes como método criterio (4,7).

En Siedler, el error total en la estimación del porcentaje de grasa entre los 15 dispositivos osciló aproximadamente entre 3,3 y 12,6 puntos porcentuales (Fig. 1).

Nickerson evaluó tres ecuaciones de pliegues cutáneos en 187 adultos sanos. A partir de los datos publicados, se calculó el error total de cada ecuación utilizando el mismo procedimiento empleado por Siedler para sus dispositivos de bioimpedancia. La ecuación de Evans presentó el menor error, de aproximadamente 5,1 puntos porcentuales. En comparación, con las bioimpedancias de mejor desempeño en Siedler que presentaron un error total de 3,3 puntos, esto supondría una diferencia descriptiva de aproximadamente 1,8 puntos porcentuales a favor de la bioimpedancia.

Sin embargo, esta es una comparación indirecta entre estudios diferentes. Los métodos no fueron evaluados en las mismas personas ni bajo exactamente las mismas condiciones, por lo que esa diferencia no demuestra que la bioimpedancia sea intrínsecamente superior a los pliegues y podría reducirse o desaparecer en una comparación directa.

Además, el rango completo de la bioimpedancia fue mucho más amplio: algunos dispositivos presentaron errores bajos, mientras que otros funcionaron igual o peor que las ecuaciones de pliegues. Por ello, hablar de “la bioimpedancia” como si todos los equipos tuvieran el mismo desempeño sería tan problemático como tratar todas las ecuaciones antropométricas como equivalentes.

Aplicaciones clínicas

  1. Estimación inicial de la composición corporal: Permite calcular en consulta la proporción entre masa grasa y masa libre de grasa a través de propiedades físicas indirectas (espesor de pliegues cutáneos o conducción eléctrica), presentando ambos métodos una exactitud diagnóstica equivalente frente a modelos de referencia.

  2. Seguimiento longitudinal de cambios físicos: Facilita el monitoreo periódico de intervenciones nutricionales o deportivas mediante herramientas de bajo costo (balanza, cinta y plicómetro), detectando con alta sensibilidad variaciones en el peso, perímetros corporales y depósitos locales de grasa.

  3. Evaluación de pacientes con obesidad: La bioimpedancia resulta fundamental en grados elevados de adiposidad, ya que supera las barreras de la antropometría manual, como la dificultad para pinzar el pliegue, el dolor al paciente y la pérdida de validez de las fórmulas predictivas habituales.

  4. Optimización en consultas de alto volumen: La bioimpedancia automatizada agiliza la atención clínica al recolectar datos en menos de dos minutos, eliminando la fatiga del evaluador y los tiempos prolongados (15 a 25 minutos) que exige una evaluación antropométrica completa.

Conclusiones

La evidencia no demuestra que una mayor sofisticación tecnológica se traduzca de manera constante en una mejora proporcional de la exactitud. Aunque los dispositivos más complejos suelen tener un costo más elevado, incluso dentro de la bioimpedancia algunos equipos con diferencias importantes de precio y características tecnológicas pueden mostrar un desempeño similar.

Cuando bioimpedancia y pliegues se comparan directamente en las mismas personas frente al mismo método criterio, existe una superposición considerable y no aparece una superioridad clara y estable de un método. Las comparaciones indirectas pueden sugerir una pequeña ventaja para algunas bioimpedancias, pero esa diferencia depende de los estudios seleccionados y no permite establecer superioridad.

Para muchos nutricionistas, una balanza calibrada, una cinta métrica, un plicómetro adecuado y un protocolo estandarizado pueden proporcionar información suficiente para monitorizar cambios en el peso, los perímetros y algunos depósitos de grasa, sin necesidad de invertir miles de dólares en tecnología avanzada. Sin embargo, en personas con sobrepeso u obesidad, la antropometría presenta limitaciones, como el difícil acceso a los pliegues cutáneos, además de depender de ecuaciones que no siempre son válidas en individuos con mayor adiposidad. Una bioimpedancia de mayor capacidad puede justificarse por su rapidez, automatización, eficiencia operativa y utilidad longitudinal en casos específicos de mayor adiposidad, pero un precio más elevado no garantiza por sí mismo una medición superior.

Referencias Bibliográficas

1. Prado CM, Gonzalez MC, Norman K, Barazzoni R, Cederholm T, Compher C, et al. Methodological standards for body composition—an expert-endorsed guide for research and clinical applications: levels, models, and terminology. American Journal of Clinical Nutrition. 2025 Aug 1;122(2):384–91. doi:10.1016/j.ajcnut.2025.05.022 PubMed PMID: 40754386.

2. Wells JCK, Fewtrell MS. Measuring body composition. Arch Dis Child. 2006 Jul;91(7):612–7. doi:10.1136/ADC.2005.085522 PubMed PMID: 16790722.

3. Fuller NJ, Jebb SA, Laskey MA, Coward WA, Elia M. Four-component model for the assessment of body composition in humans: comparison with alternative methods, and evaluation of the density and hydration of fat-free mass. Clin Sci (Lond). 1992;82(6):687–93. doi:10.1042/CS0820687 PubMed PMID: 1320550.

4. Siedler MR, Rodriguez C, Stratton MT, Harty PS, Keith DS, Green JJ, et al. Assessing the reliability and cross-sectional and longitudinal validity of fifteen bioelectrical impedance analysis devices. Br J Nutr. 2023 Sep 14;130(5):827–40. doi:10.1017/S0007114522003749 PubMed PMID: 36404739.

5. Jebb SA, Cole TJ, Doman D, Murgatroyd PR, Prentice AM. Evaluation of the novel Tanita body-fat analyser to measure body composition by comparison with a four-compartment model. Br J Nutr. 2000;83(2):115–22. doi:10.1017/S0007114500000155 PubMed PMID: 10743490.

6. Kuriyan R, Thomas T, Ashok S, Jayakumar J, Kurpad A V. A 4-compartment model based validation of air displacement plethysmography, dual energy X-ray absorptiometry, skinfold technique & bio-electrical impedance for measuring body fat in Indian adults. Indian J Med Res. 2014;139(5):700. PubMed PMID: 25027079.

7. Nickerson BS, Fedewa M V., Cicone Z, Esco MR. The relative accuracy of skinfolds compared to four-compartment estimates of body composition. Clinical Nutrition. 2020 Apr 1;39(4):1112–6. doi:10.1016/j.clnu.2019.04.018 PubMed PMID: 31036415.